Guy Sacre
8 Petits Poèmes de Max Jacob
Guy Sacre
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Descripción de la:
Cualquiera que ame a Max Jacob (¿quedamos muchos hoy en día?) vacila casi siempre entre estos dos polos de la inspiración del poeta: lo trágico y lo humorístico - y tanto más cuanto que ambos están peligrosamente cerca el uno del otro en la mayoría de sus obras y amenazan con desequilibrar un universo ya frágil y descarriado. En ninguna parte es este contraste más evidente en música que entre las Visiones infernales de Sauguet y el Bal masqué de Poulenc. Para quienes las escuchan una tras otra, la identidad del autor es un enigma irresoluble, a menos que imaginen que este autor utiliza cada vez su truco favorito: a saber, proceder "enmascarado" y desafinar sin previo aviso en la pieza más consonante. Si se escucha con atención, Le Bal masqué, a pesar de toda su comicidad, no está menos herido de dolorosas astillas; y las Visions infernales (como los Pénitents en maillots roses), a pesar de toda la seriedad del Confiteor, no rechazan la broma, la sonrisa o incluso la picardía.\
Precisamente porque no quería separar a estos siameses (el penitente y el payaso), decidí fijar pequeños fragmentos en prosa del famoso Cornet à dés. Digo "famoso", aunque esta fama se ha evaporado con los vientos sombríos de nuestro tiempo. Pero esta colección marcó un hito y tal vez pueda inspirar todavía a quienes aún no han abandonado del todo los libros, la escritura o el acto gratuito. Como tantos haikus, estos ocho textos rozan ligeramente la realidad y nos dejan una cualidad de asombro que me gusta llamar "oracular". Un mago (¿el del cuarto poema?) nos abre un mundo con unas pocas palabras, que enseguida oculta con fingida indiferencia. Hoy me asombra haberme atrevido a dedicar el tiempo de unas cuantas canciones a este arte ingrávido, sin pretensiones...
Guy Sacre
(Traducción: John Tyler Tuttle)
Precisamente porque no quería separar a estos siameses (el penitente y el payaso), decidí fijar pequeños fragmentos en prosa del famoso Cornet à dés. Digo "famoso", aunque esta fama se ha evaporado con los vientos sombríos de nuestro tiempo. Pero esta colección marcó un hito y tal vez pueda inspirar todavía a quienes aún no han abandonado del todo los libros, la escritura o el acto gratuito. Como tantos haikus, estos ocho textos rozan ligeramente la realidad y nos dejan una cualidad de asombro que me gusta llamar "oracular". Un mago (¿el del cuarto poema?) nos abre un mundo con unas pocas palabras, que enseguida oculta con fingida indiferencia. Hoy me asombra haberme atrevido a dedicar el tiempo de unas cuantas canciones a este arte ingrávido, sin pretensiones...
Guy Sacre
(Traducción: John Tyler Tuttle)