Philippe Malhaire
Chansons incas, op. 5
Philippe Malhaire
Chansons incas, op. 5
- Formación Voz (aguda) y piano
- Compositor Philippe Malhaire
- Edición Partituras
- Editorial Symétrie
- Nº de pedido 9790231807752
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Descripción de la:
Las Chansons Incas se inscriben en una tradición de "otros lugares" que continúa la vuelta al mundo musical de Maurice Ravel (Chansons madécasses), Louis Aubert (Poèmes arabes), Maurice Delage (Poèmes hindous), Maurice Jaubert (Chants sahariens) y Philippe Hersant (Poèmes chinois). Los poemas incas que Philippe Malhaire identificó y musicó en 2008 vienen de lejos: de una civilización perdida, los incas precolombinos de Perú, de un pueblo que se escondía en las altas montañas de los Andes y cuyos bardos cultivaban una tradición oral viva.
Muchos de estos poemas son breves, densos y enigmáticos. Son fascinantes. Estas breves figuras actúan sobre la mente como mandalas o koans, "cosas" arbitrarias o situaciones paradójicas cuyo significado permanece en parte oscuro, pero que fomentan la concentración, estimulan la meditación y posiblemente conducen a una revelación repentina, lo que los seguidores del budismo zen llaman la iluminación más elevada. Uno puede detenerse en cada uno de ellos para siempre, esperando una transformación interior o la transición a un nivel superior de conocimiento o conciencia.
Muchas características hacen que esta obra sea original y poco común. Las canciones son más serias que impulsivas, más capaces de conmover que de entretener, en definitiva más místicas que divertidas. En casi todas estas canciones se percibe un esfuerzo por expresar lo inexpresable y por insinuar lo inexpresable. Mejor que las palabras inútiles, esta música nos acerca al ser, a la esencia de las cosas. De ahí las fórmulas musicales que giran lenta e incansablemente en torno a una realidad que difícilmente puede captarse con torpes palabras. De ahí las notas repetidas sin cesar en torno a las cuales se teje un delicado bordado. El autor abandona deliberadamente la tradición musical incaica basada en la escala pentatónica y recurre a la politonalidad, un recurso compositivo que trasciende mejor que ningún otro el misticismo de estos poemas. No hay aquí exotismo basura, ni mimetismo, sino, en definitiva, una síntesis muy singular entre la música "imaginada", incluso "fantaseada", y el estado de ánimo, es decir, la atmósfera que emana de una pieza musical.
Philippe Malhaire es sensible a la indecible tristeza y a la lánguida melancolía de estas pequeñas piezas, todas conmovedoras, extrañas y cargadas de una seriedad fatídica. Es imposible sustraerse a la embriaguez y a la magia de estas insistentes repeticiones, de estas sofisticadas formas estéticas rayanas en el manierismo o de estos momentos de gran sencillez.
Jean-Marie Froissart
Muchos de estos poemas son breves, densos y enigmáticos. Son fascinantes. Estas breves figuras actúan sobre la mente como mandalas o koans, "cosas" arbitrarias o situaciones paradójicas cuyo significado permanece en parte oscuro, pero que fomentan la concentración, estimulan la meditación y posiblemente conducen a una revelación repentina, lo que los seguidores del budismo zen llaman la iluminación más elevada. Uno puede detenerse en cada uno de ellos para siempre, esperando una transformación interior o la transición a un nivel superior de conocimiento o conciencia.
Muchas características hacen que esta obra sea original y poco común. Las canciones son más serias que impulsivas, más capaces de conmover que de entretener, en definitiva más místicas que divertidas. En casi todas estas canciones se percibe un esfuerzo por expresar lo inexpresable y por insinuar lo inexpresable. Mejor que las palabras inútiles, esta música nos acerca al ser, a la esencia de las cosas. De ahí las fórmulas musicales que giran lenta e incansablemente en torno a una realidad que difícilmente puede captarse con torpes palabras. De ahí las notas repetidas sin cesar en torno a las cuales se teje un delicado bordado. El autor abandona deliberadamente la tradición musical incaica basada en la escala pentatónica y recurre a la politonalidad, un recurso compositivo que trasciende mejor que ningún otro el misticismo de estos poemas. No hay aquí exotismo basura, ni mimetismo, sino, en definitiva, una síntesis muy singular entre la música "imaginada", incluso "fantaseada", y el estado de ánimo, es decir, la atmósfera que emana de una pieza musical.
Philippe Malhaire es sensible a la indecible tristeza y a la lánguida melancolía de estas pequeñas piezas, todas conmovedoras, extrañas y cargadas de una seriedad fatídica. Es imposible sustraerse a la embriaguez y a la magia de estas insistentes repeticiones, de estas sofisticadas formas estéticas rayanas en el manierismo o de estos momentos de gran sencillez.
Jean-Marie Froissart