Concerto pour piano et orchestre No. 2, en ré mineur
partie de piano solo
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Hyacinthe Jadin
Concerto pour piano et orchestre No. 2, en ré mineur
partie de piano solo
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Hyacinthe Jadin
Concerto pour piano et orchestre No. 2, en ré mineur

partie de piano solo

  • Formación Orquesta
  • Compositor Hyacinthe Jadin
  • Edición Partichela de piano
  • Editorial Symétrie
  • Nº de pedido 9782364850941
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Descripción de la:

  • Páginas: 45
  • Publicado en: 01.09.2020
  • Dimensiones: 210 x 297 mm
  • Peso: 155 g
  • Género: Clásico, Música clásica (época clásicista)
  • ISBN: 9782364850941
Los movimientos primero y tercero del segundo concierto están en re menor y el segundo en si bemol mayor. La orquesta, bastante completa, está compuesta por 2 flautas, 2 oboes, 2 fagotes, 2 trompas y cuerdas (violines 1 y 2, violas, violonchelos y contrabajos). El Allegro moderato, que abre el concierto, está en forma sonata, con el primer tema en re menor, seguido de un puente (compás 22), que trae el segundo tema en fa mayor (compás 30). Tras la introducción orquestal, el piano entra en el compás 72 y desarrolla el primer tema, luego el segundo (compás 110). La recapitulación tiene lugar en el compás 283 según un esquema que puede parecer clásico. Pero no lo es, porque el desarrollo se construye alrededor de un nuevo tema en Do mayor (compás 209), y la recapitulación devuelve el segundo tema, que se escucha en Re menor, ¡mientras que el primero no reaparece!
El Adagio de cuatro compases es más bien un aria de ópera, en la que el piano desarrolla sutiles arabescos y ornamentaciones finamente cinceladas.
¡El Allegro final combinaría un rondeau a la francesa en dos versos con el espíritu de la alla polacca, muy popular en la época (Segundo concierto para clarinete de Weber, Triple concierto de Beethoven), si no fuera por los cuatro compases!
No se puede dejar de destacar la originalidad de los conceptos musicales de Jadin, pero también la finura y la flexibilidad de su escritura pianística. La orquesta nunca resulta abrumadora, lo que no impide al compositor realzar los colores instrumentales. Su agudo sentido de la armonía crea un camino siempre interesante para el oído y se combina maravillosamente con la lógica de la estructura proporcionada por los temas. No cabe duda de que Jadin ha aprendido bien de Haydn y quizá incluso de Mozart.