Enjott Schneider
Der dunkle Spiegel
für Chor und Orchester (nach Paulus im 1. Korintherbrief, 13, 9-13)
Enjott Schneider
Der dunkle Spiegel
für Chor und Orchester (nach Paulus im 1. Korintherbrief, 13, 9-13)
- Formación Coro y orquesta
- Compositor Enjott Schneider
- Edición Partichela de viola
- Editorial Strube Verlag
- Nº de pedido STRUBE4421-04
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Descripción de la:
El Todo-Uno cósmico -también llamado Dios- es una totalidad indivisible, el origen de todo ser: y en el SER, el UNO se oculta como un anagrama. 1×1 =1 1, 1:1=1...La totalidad, el universo (= "dirigido hacia el Uno") es indivisible, inmutable desde el principio.
Los humanos, sin embargo, se han distanciado del Uno, de la totalidad, de la "salvación" y se han perdido en el laberinto de los pero-trillones de partes y formas individuales de esta creación: sólo ven fragmentos, añicos.Y deben utilizar el poder del amor como fuerza de coherencia para reparar estas "vasijas rotas" (como las llama la Cábala judía) y encontrar el camino de vuelta a la unidad del mundo, al "Unus Mundus". El mundo es físicamente un holograma... todo está contenido en todo. El macrocosmos es idéntico al microcosmos. La totalidad es lo "santo", la "salvación". También muy claro en español: "Santo" viene de "el todo"... la totalidad. Es precisamente este conocimiento el que el apóstol Pablo expresó con tan mágica claridad en su 1ª carta corintia: "Nuestro conocimiento es parcial y nuestro profetizar es parcial. Pero cuando venga lo que es perfecto, entonces cesará la obra parcial". Esto -también el Tikkun Olam o Tao Te King- obliga al hombre a volver del mundo físico-finito a su origen espiritual. El amor -como matemática del alma- es la reexperimentación del "Uno" del origen.
Los humanos, sin embargo, se han distanciado del Uno, de la totalidad, de la "salvación" y se han perdido en el laberinto de los pero-trillones de partes y formas individuales de esta creación: sólo ven fragmentos, añicos.Y deben utilizar el poder del amor como fuerza de coherencia para reparar estas "vasijas rotas" (como las llama la Cábala judía) y encontrar el camino de vuelta a la unidad del mundo, al "Unus Mundus". El mundo es físicamente un holograma... todo está contenido en todo. El macrocosmos es idéntico al microcosmos. La totalidad es lo "santo", la "salvación". También muy claro en español: "Santo" viene de "el todo"... la totalidad. Es precisamente este conocimiento el que el apóstol Pablo expresó con tan mágica claridad en su 1ª carta corintia: "Nuestro conocimiento es parcial y nuestro profetizar es parcial. Pero cuando venga lo que es perfecto, entonces cesará la obra parcial". Esto -también el Tikkun Olam o Tao Te King- obliga al hombre a volver del mundo físico-finito a su origen espiritual. El amor -como matemática del alma- es la reexperimentación del "Uno" del origen.