Sinfonía nº 5, op. 100
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Julien-François Zbinden
Sinfonía nº 5, op. 100

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Descripción de la:

  • Duración: 32:00
  • Opus: 100
  • Género: Clásico, Música clásica de la era moderna
Orquesta sinfónica
Instrumentación exacta: 3(picc).3(eh).3(bcl.)3(cbs).4sax - 4.4.4.1. - timbales, percusión (4), arpa, cuerdas

Una característica notable de esta sinfonía es la incorporación de un cuarteto de saxofones, lo que no significa que sea una obra de jazz ni mucho menos un concierto en el que los cuatro saxofones (soprano, alto, tenor y barítono) serían solistas. Existen y se utilizan en la partitura de manera similar a las demás secciones instrumentales tradicionales de la orquesta sinfónica. El primer movimiento - Ostinato - muestra un lirismo doloroso subrayado por el ritmo inmutable de una pandereta. Después de que el arpa toque unos compases en la coda, el cortejo fúnebre desaparece en la distancia. El segundo movimiento -Scherzo-, tras un solo de timbales, prosigue con un alegre saludo de trompetas y trombones en una llamada y respuesta con los saxofones, seguidos de las trompas. A continuación, un motivo ligero sirve de pretexto a una conversación fugada entre las maderas, seguida de una gran fuga lírica interpretada por la flauta a la que responden los primeros violines. El movimiento continúa en un ambiente alegre antes de terminar con un solo final fortissimo de los timbales. El tercer movimiento, Adagio (In memoriam Armin Jordan), está dedicado a la memoria del célebre director de orquesta suizo (1932-2006). Había empezado a escribir este adagio cuando las noticias anunciaron la muerte de este hombre, amigo con el que había colaborado durante muchos años. Esto explica, al final del movimiento, la breve cita de motivos de Parsifal y Rosenkavalier, dos de sus obras más queridas. El cuarto movimiento -Finale- se abre con un coral, seguido de un Allegro sincopado expresado por las cuerdas, al que sigue, a su vez, un divertimento para instrumentos de viento sobre un animado ritmo básico tocado por los contrabajos al estilo del 'walking bass' del Jazz. El movimiento prosigue alegremente hasta el regreso del coral que termina con una breve cadencia del clarinete bajo y, a continuación, del arpa. Una breve coda allegrissimo pone fin a la sinfonía. La obra fue encargada por la Orquesta Sinfónica de Berna y está dedicada a dicha organización y a su director titular, Andrey Boreyko. Ellos fueron los intérpretes del estreno mundial, que tuvo lugar el 1 de noviembre de 2007, diez días antes de mi 90 cumpleaños. Julien-François Zbinden, Lausana, Suiza, 2007