Félicien David
Brises D'orient L'almee La Mineur
Félicien David
Brises D'orient L'almee La Mineur
- Formación Piano
- Compositor Félicien David
- Edición Partituras
- Editorial Editions Bourgès R.
- Nº de pedido EBRA048
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Descripción de la:
La colección ANACROUSE ofrece tanto a los pianistas principiantes como a los experimentados una amplia selección de obras clásicas, desde el Renacimiento hasta la época moderna.
Nos hemos fijado el objetivo de ofrecer tanto obras imprescindibles del repertorio clásico como piezas de compositores a veces olvidados, todas ellas de innegable valor pedagógico. Cada pieza, vendida individualmente, ha sido objeto de un cuidadoso trabajo editorial, tanto en lo que respecta al texto musical como a su grabado, con el fin de garantizar a los músicos las condiciones indispensables para los placeres derivados del comercio frecuente de estas obras.
Las partituras se ofrecen en forma de obras tradicionales (hojas de papel), y también están disponibles mediante descarga.
En 1836, el compositor Félicien David publicó las "Mélodies orientales". Incluían un total de veintiuna piezas, dieciocho de las cuales fueron reeditadas en 1845 bajo el título "Brises d'Orient" y otras tres bajo el título "Les Minarets".
En el momento de su publicación, estas melodías no tuvieron un gran éxito. Ello se debió a dos razones. En primer lugar, un incendio destruyó parte de las partituras impresas. En segundo lugar, el público, que había amado los "Orientales" del poeta Victor Hugo y los "Pestiférés de Jaffa" del pintor Eugène Delacroix, no parecía sentirse atraído por el orientalismo musical.
Les brises d'Orient poseen el poder de los encantos orientales más bien suaves. Más que las formas tradicionales, lo más importante de estas piezas es que cuentan bellas historias, siempre con una dinámica muy lograda de pasajes lentos y pasajes vivos y rápidos. L'Almée (La bailarina egipcia) es un muy buen ejemplo, con una introducción tan lírica que uno espera que aparezca una diva.
Pero sorpresa, un desarrollo armonioso calma los ánimos. Y hasta la conclusión, las repeticiones del tema muy rítmico se alternan con las del desarrollo lento.
Vengan a descubrir a un compositor digno de los grandes maestros de la pintura oriental. Esta pieza merece ser tocada por todo pianista amante de la música clásica.
Nos hemos fijado el objetivo de ofrecer tanto obras imprescindibles del repertorio clásico como piezas de compositores a veces olvidados, todas ellas de innegable valor pedagógico. Cada pieza, vendida individualmente, ha sido objeto de un cuidadoso trabajo editorial, tanto en lo que respecta al texto musical como a su grabado, con el fin de garantizar a los músicos las condiciones indispensables para los placeres derivados del comercio frecuente de estas obras.
Las partituras se ofrecen en forma de obras tradicionales (hojas de papel), y también están disponibles mediante descarga.
En 1836, el compositor Félicien David publicó las "Mélodies orientales". Incluían un total de veintiuna piezas, dieciocho de las cuales fueron reeditadas en 1845 bajo el título "Brises d'Orient" y otras tres bajo el título "Les Minarets".
En el momento de su publicación, estas melodías no tuvieron un gran éxito. Ello se debió a dos razones. En primer lugar, un incendio destruyó parte de las partituras impresas. En segundo lugar, el público, que había amado los "Orientales" del poeta Victor Hugo y los "Pestiférés de Jaffa" del pintor Eugène Delacroix, no parecía sentirse atraído por el orientalismo musical.
Les brises d'Orient poseen el poder de los encantos orientales más bien suaves. Más que las formas tradicionales, lo más importante de estas piezas es que cuentan bellas historias, siempre con una dinámica muy lograda de pasajes lentos y pasajes vivos y rápidos. L'Almée (La bailarina egipcia) es un muy buen ejemplo, con una introducción tan lírica que uno espera que aparezca una diva.
Pero sorpresa, un desarrollo armonioso calma los ánimos. Y hasta la conclusión, las repeticiones del tema muy rítmico se alternan con las del desarrollo lento.
Vengan a descubrir a un compositor digno de los grandes maestros de la pintura oriental. Esta pieza merece ser tocada por todo pianista amante de la música clásica.