Félicien David
Brises D'orient'a Une Smyrniote' Fa Majeur
Félicien David
Brises D'orient'a Une Smyrniote' Fa Majeur
- Formación Piano
- Compositor Félicien David
- Edición Partituras
- Editorial Editions Bourgès R.
- Nº de pedido EBRA047
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Descripción de la:
La colección ANACROUSE ofrece tanto a los pianistas principiantes como a los experimentados una amplia selección de obras clásicas, desde el Renacimiento hasta la época moderna.
Nos hemos fijado el objetivo de ofrecer tanto obras imprescindibles del repertorio clásico como piezas de compositores a veces olvidados, todas ellas de innegable valor pedagógico. Cada pieza, vendida individualmente, ha sido objeto de un cuidadoso trabajo editorial, tanto en lo que respecta al texto musical como a su grabado, con el fin de garantizar a los músicos las condiciones indispensables para los placeres derivados del comercio frecuente de estas obras.
Las partituras se ofrecen en forma de obras tradicionales (hojas de papel), y también están disponibles mediante descarga.
En 1836, el compositor Félicien David publicó las "Mélodies orientales". Incluían un total de veintiuna piezas, dieciocho de las cuales fueron reeditadas en 1845 bajo el título "Brises d'Orient" y otras tres bajo el título "Les Minarets".
En el momento de su publicación, estas melodías no tuvieron un gran éxito. Ello se debió a dos razones. En primer lugar, un incendio destruyó parte de las partituras impresas. En segundo lugar, el público, que había amado los "Orientales" del poeta Victor Hugo y los "Pestiférés de Jaffa" del pintor Eugène Delacroix, no parecía sentirse atraído por el orientalismo musical.
Les brises d'Orient posee el poder de los encantos orientales más bien suaves. El compositor traduce maravillosamente la atmósfera oriental marcando los ritmos con bajos asombrosos.
Más que las formas tradicionales, lo que hay que recordar de estas piezas es el hecho de que cuentan bellas historias con una dinámica siempre muy lograda de pasajes lentos y pasajes vivos y rápidos.
A la escritura de Félicien David no le falta color. Sin embargo, no intenta aplicar el exotismo de Oriente Medio. Al escuchar "à une Smyrniote", como en las demás piezas, se percibe un orientalismo poco oriental para nosotros hoy en día. Originalmente, el orientalismo era un movimiento artístico, lo que significaba que no podía relacionarse fielmente con la reproducción de la realidad.
En esta pieza, la melodía está indudablemente ligada al bajo armónico, muy acentuado por acentos rítmicos que forman una base sólida. Las repeticiones de pasajes musicales en la secuencia de la obra revelan atmósferas completamente diferentes, sugiriendo al pianista un nuevo hilo conductor de la interpretación.
Nos hemos fijado el objetivo de ofrecer tanto obras imprescindibles del repertorio clásico como piezas de compositores a veces olvidados, todas ellas de innegable valor pedagógico. Cada pieza, vendida individualmente, ha sido objeto de un cuidadoso trabajo editorial, tanto en lo que respecta al texto musical como a su grabado, con el fin de garantizar a los músicos las condiciones indispensables para los placeres derivados del comercio frecuente de estas obras.
Las partituras se ofrecen en forma de obras tradicionales (hojas de papel), y también están disponibles mediante descarga.
En 1836, el compositor Félicien David publicó las "Mélodies orientales". Incluían un total de veintiuna piezas, dieciocho de las cuales fueron reeditadas en 1845 bajo el título "Brises d'Orient" y otras tres bajo el título "Les Minarets".
En el momento de su publicación, estas melodías no tuvieron un gran éxito. Ello se debió a dos razones. En primer lugar, un incendio destruyó parte de las partituras impresas. En segundo lugar, el público, que había amado los "Orientales" del poeta Victor Hugo y los "Pestiférés de Jaffa" del pintor Eugène Delacroix, no parecía sentirse atraído por el orientalismo musical.
Les brises d'Orient posee el poder de los encantos orientales más bien suaves. El compositor traduce maravillosamente la atmósfera oriental marcando los ritmos con bajos asombrosos.
Más que las formas tradicionales, lo que hay que recordar de estas piezas es el hecho de que cuentan bellas historias con una dinámica siempre muy lograda de pasajes lentos y pasajes vivos y rápidos.
A la escritura de Félicien David no le falta color. Sin embargo, no intenta aplicar el exotismo de Oriente Medio. Al escuchar "à une Smyrniote", como en las demás piezas, se percibe un orientalismo poco oriental para nosotros hoy en día. Originalmente, el orientalismo era un movimiento artístico, lo que significaba que no podía relacionarse fielmente con la reproducción de la realidad.
En esta pieza, la melodía está indudablemente ligada al bajo armónico, muy acentuado por acentos rítmicos que forman una base sólida. Las repeticiones de pasajes musicales en la secuencia de la obra revelan atmósferas completamente diferentes, sugiriendo al pianista un nuevo hilo conductor de la interpretación.