Federico Ruiz
Venezuelan Treasures for the Piano
for the Piano, Vol. 2
Federico Ruiz
Venezuelan Treasures for the Piano
for the Piano, Vol. 2
- Formación Piano
- Compositor Federico Ruiz
- Edición Partituras
- Editorial Clifton Edition
- Nº de pedido STAIN-C462
IVA incluido.,
Más gastos de envío
No disponible en todos los países. Leer más
Descripción de la:
Federico Ruiz encuentra una inspiración constante en la rica música popular y folclórica de su país, la misma que me atrajo por primera vez hacia sus composiciones. Nos conocimos en 1992 y no sólo conocí su música, sino que, a través de ella, descubrí la precisión y la suave expresividad de cada uno de los numerosos ritmos de América Latina y el Caribe.
Su música es una sofisticada síntesis de estilos latinoamericanos que, entre otros muchos rasgos, expresa la sutil interfaz entre la música "clásica" y la "popular" del continente.
Para mí estaba claro que tener una obra en forma de sonata con varios movimientos sería muy importante para el repertorio internacional pianístico y recuerdo la gran emoción de ver el desarrollo y la creación final de lo que es hoy el "Tríptico Tropical", en sus tres fabulosos movimientos que tuve el placer de estrenar en el Southbank Centre de Londres en mi primer recital en tan prestigioso centro cultural en 1993.
El crítico del diario The Independent, Robert Maycock, la describió como: "Irresistible", refiriéndose al estilo de baile de muchos de los ritmos allí presentes, así como al encanto de la música.
Tríptico Tropical es quizá una de las escasísimas piezas de concierto que combinan elementos de la música afrolatina con la forma de la sonata clásica europea.
El primer movimiento marcado Moderato, molto expressivo fluye en un soplo lírico aunando influencias del jazz, ritmos afrovenezolanos y gestos melódicos venezolanos. Combina expresividad y sutiles figuras rítmicas en sus temas primero y segundo claramente identificados.
El Andante evoca un vals lento y el estado de ánimo de un bolero, el tipo romántico de balada de Centroamérica y los países del Caribe, una canción de amor latino-caribeña.
El Allegro vivo, en forma de rondó, recoge la sensualidad y las cualidades eufóricas del calypso, mezclando ritmos de conga y salsa con la esencia del espiritual norteamericano, es una gran celebración festiva del continente americano. Esta obra debe interpretarse evitando excesos de rubato, aunque el material pueda tentar al intérprete a ser autoindulgente. Sonaría mal y de mal gusto. El rigor rítmico y la belleza del tono son de suma importancia.
El "Merengue" nació de mi curiosidad de preguntarle a Federico Ruiz sobre la posibilidad de que escribiera una danza como su propia pieza para banda llamada Danza Festiva. ¡Le hizo mucha gracia la idea de citarse a sí mismo en una nueva pieza! El Merengue resultante es una obra de concierto de grandes dimensiones, basada en el ritmo tradicional de esa danza nacional.
El merengue venezolano tiene la característica distintiva de estar en cinco tiempos por compás, puede haber surgido de danzas españolas como el zorcico. A partir del siglo XIX encontramos recuerdos de su presencia en la vida musical de Venezuela, y en particular como música para bailar y para celebraciones. Ha evolucionado constantemente y sigue siendo fuente de inspiración para compositores contemporáneos tanto populares como clásicos. Los acentos no siempre se encuentran en el mismo tiempo del compás, sino que son libres de moverse en función de la composición. En la música venezolana los elementos raciales se entrelazan de la manera más maravillosa; las características indígenas, las negras y las blancas, si se analizaran podrían separarse, pero lo más importante es el resultado -la mezcla- de todos esos elementos.
El Joropo es el baile nacional de Venezuela; tiene sus orígenes en la antigua música ibérica de los siglos XVII y XVIII, como el fandango, las jotas y las malagueñas. Éstas se desarrollaron con la influencia de siglos de ocupación árabe y luego se transformaron en Venezuela por la mezcla de elementos culturales africanos e indígenas en la cuenca del Orinoco y sus sabanas. Se trata de una experiencia vigorosa y virtuosa en la que participan cantantes, instrumentistas y bailarines; consiste en ritmos fuertemente acentuados y a menudo hace uso de la hemiola pero, a diferencia de las demás danzas venezolanas, no se le asocia un único patrón rítmico. La instrumentación básica del joropo es el arpa venezolana, el cuatro y las maracas. En el caso de las versiones para piano, podemos especular con la posibilidad de imitar el sonido del arpa o del clavicordio, ya que la influencia barroca es fuerte. Creo que una vez que descubran la riqueza de la danza quedarán fascinados por su increíble velocidad y vitalidad rítmica.
La 'Zumba que Zumba' fue escrita entre 2002 y 2003; se basa en motivos folclóricos, tomando como referencia el patrón del joropo tipo zumba que zumba, que tiene una secuencia armónica particular sobre la que se crean variaciones. Para interpretar esta pieza caleidoscópica se necesita muy buena articulación, dedos de acero y un fuerte sentido del pulso. Me la dedicó amablemente, y he tenido el placer de interpretarla en todo el mundo. Forma parte del repertorio que grabé en mi CD "Venezuela" Nimbus Records.
Su música es una sofisticada síntesis de estilos latinoamericanos que, entre otros muchos rasgos, expresa la sutil interfaz entre la música "clásica" y la "popular" del continente.
Para mí estaba claro que tener una obra en forma de sonata con varios movimientos sería muy importante para el repertorio internacional pianístico y recuerdo la gran emoción de ver el desarrollo y la creación final de lo que es hoy el "Tríptico Tropical", en sus tres fabulosos movimientos que tuve el placer de estrenar en el Southbank Centre de Londres en mi primer recital en tan prestigioso centro cultural en 1993.
El crítico del diario The Independent, Robert Maycock, la describió como: "Irresistible", refiriéndose al estilo de baile de muchos de los ritmos allí presentes, así como al encanto de la música.
Tríptico Tropical es quizá una de las escasísimas piezas de concierto que combinan elementos de la música afrolatina con la forma de la sonata clásica europea.
El primer movimiento marcado Moderato, molto expressivo fluye en un soplo lírico aunando influencias del jazz, ritmos afrovenezolanos y gestos melódicos venezolanos. Combina expresividad y sutiles figuras rítmicas en sus temas primero y segundo claramente identificados.
El Andante evoca un vals lento y el estado de ánimo de un bolero, el tipo romántico de balada de Centroamérica y los países del Caribe, una canción de amor latino-caribeña.
El Allegro vivo, en forma de rondó, recoge la sensualidad y las cualidades eufóricas del calypso, mezclando ritmos de conga y salsa con la esencia del espiritual norteamericano, es una gran celebración festiva del continente americano. Esta obra debe interpretarse evitando excesos de rubato, aunque el material pueda tentar al intérprete a ser autoindulgente. Sonaría mal y de mal gusto. El rigor rítmico y la belleza del tono son de suma importancia.
El "Merengue" nació de mi curiosidad de preguntarle a Federico Ruiz sobre la posibilidad de que escribiera una danza como su propia pieza para banda llamada Danza Festiva. ¡Le hizo mucha gracia la idea de citarse a sí mismo en una nueva pieza! El Merengue resultante es una obra de concierto de grandes dimensiones, basada en el ritmo tradicional de esa danza nacional.
El merengue venezolano tiene la característica distintiva de estar en cinco tiempos por compás, puede haber surgido de danzas españolas como el zorcico. A partir del siglo XIX encontramos recuerdos de su presencia en la vida musical de Venezuela, y en particular como música para bailar y para celebraciones. Ha evolucionado constantemente y sigue siendo fuente de inspiración para compositores contemporáneos tanto populares como clásicos. Los acentos no siempre se encuentran en el mismo tiempo del compás, sino que son libres de moverse en función de la composición. En la música venezolana los elementos raciales se entrelazan de la manera más maravillosa; las características indígenas, las negras y las blancas, si se analizaran podrían separarse, pero lo más importante es el resultado -la mezcla- de todos esos elementos.
El Joropo es el baile nacional de Venezuela; tiene sus orígenes en la antigua música ibérica de los siglos XVII y XVIII, como el fandango, las jotas y las malagueñas. Éstas se desarrollaron con la influencia de siglos de ocupación árabe y luego se transformaron en Venezuela por la mezcla de elementos culturales africanos e indígenas en la cuenca del Orinoco y sus sabanas. Se trata de una experiencia vigorosa y virtuosa en la que participan cantantes, instrumentistas y bailarines; consiste en ritmos fuertemente acentuados y a menudo hace uso de la hemiola pero, a diferencia de las demás danzas venezolanas, no se le asocia un único patrón rítmico. La instrumentación básica del joropo es el arpa venezolana, el cuatro y las maracas. En el caso de las versiones para piano, podemos especular con la posibilidad de imitar el sonido del arpa o del clavicordio, ya que la influencia barroca es fuerte. Creo que una vez que descubran la riqueza de la danza quedarán fascinados por su increíble velocidad y vitalidad rítmica.
La 'Zumba que Zumba' fue escrita entre 2002 y 2003; se basa en motivos folclóricos, tomando como referencia el patrón del joropo tipo zumba que zumba, que tiene una secuencia armónica particular sobre la que se crean variaciones. Para interpretar esta pieza caleidoscópica se necesita muy buena articulación, dedos de acero y un fuerte sentido del pulso. Me la dedicó amablemente, y he tenido el placer de interpretarla en todo el mundo. Forma parte del repertorio que grabé en mi CD "Venezuela" Nimbus Records.