Abdullah Ibrahim
The Song Is My Story
Abdullah Ibrahim
The Song Is My Story
- Formación Grabaciones
- Intérprete Abdullah Ibrahim
- Edición Disco de vinilo
- Editorial Intuition
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Descripción de la:
Con esta grabación podemos celebrar varios aniversarios a la vez. En primer lugar, el 80.º cumpleaños de uno de los músicos más importantes del mundo. También nos recuerda aquel momento, hace 40 años, en el que compuso «Mannenberg», que pronto se convirtió en el himno de los barrios marginales y los townships de Sudáfrica. Por último, también se cumple el 20.º aniversario del fin del apartheid. Nació como Adolphe Johannes Brand en este país de desigualdad de derechos y ya en su adolescencia se hacía llamar Dollar Brand. Empezó a tocar el piano a los siete años y a los 15 ya se había convertido en «músico profesional». Emigró a Europa —todavía como Dollar Brand— en 1962, donde Duke Ellington lo descubrió poco después. Posteriormente se trasladó a EE. UU. Eso marcó el inicio de su carrera internacional, que se ha prolongado hasta hoy. Entretanto, se ha convertido al islam y regresó a Europa hace mucho tiempo. Posteriormente volvió a cambiar de nombre y lleva décadas siendo conocido en todo el mundo como Abdullah Ibrahim. Su estilo es difícil de describir, aunque una y otra vez nos topemos con los clichés de las melodías y armonías africanas. Además, es imposible pasar por alto la influencia de grandes compañeros de música como Thelonious Monk. En una entrevista concedida a la revista «Zeit» en 2013, declaró: «Siempre he buscado un sonido concreto durante toda mi vida. A finales de los años 60 —por entonces vivía en Nueva York—, esa búsqueda se volvió cada vez más intensa. Recorría las calles día y noche, un africano inquieto en Estados Unidos, que no entendía qué le impulsaba. No era el sonido, sino el silencio, los momentos de silencio en la música». Quizá sea eso lo que fascina a millones de personas: el tratamiento que Abdullah Ibrahim da al tiempo, al espacio y al silencio. Tres dimensiones de la música que él —y probablemente solo él— celebra como una plegaria puesta en música. No en vano escribe en la carátula del CD: «La improvisación es meditación en movimiento». Ibrahim dijo en la misma entrevista: «Hay gente que solo sabe tocar si tiene partitura. Pero los demás improvisamos sin saber adónde nos lleva. Eso nos hace libres. No tememos las situaciones que desconocemos. Tenemos una melodía, un ritmo, una armonía y una tonalidad, y entonces empezamos a jugar con eso, a darle la vuelta a todo… Los músicos de jazz no tenemos miedo de dejar que las cosas sigan su curso». Sin embargo, el término «músico de jazz» es un corsé demasiado estrecho para este gran personaje, que no ha perdido nada de su esplendor. Su música es música «del mundo» en el buen sentido de la palabra. No solo une sonidos de diferentes géneros y tradiciones musicales, sino también la música con la poesía, el sonido con los sentimientos, las melodías con las historias… y a las personas entre sí. Abdullah Ibrahim visitó Italia en el verano de 2014, tocó en el legendario piano de cola «Fazioli» y visitó el taller donde se fabrican estos pianos. Allí hay una sala de conciertos con instrumentos fantásticos, que suenan como si hubieran sido creados especialmente para Ibrahim. Abdullah Ibrahim grabó allí este LP, en su mayor parte a partir de improvisaciones libres.